domingo, 27 de diciembre de 2009

13 TZAMETI


Desolación, soledad, violencia, maltrato y muerte son solo algunas de las consecuencias dejadas por cualquier conflicto bélico. El lugar no importa, la publicidad que se le dé, es lo de menos, el dolor es el mismo. Diversos sentimientos son lo que van formándose en la mente de toda una población, de una generación que sufre hambre y falta de oportunidades, por lo tanto, invariablemente la mente es afectada.

Existen diversas formas de plasmar nuestros sentimientos a través del arte y, para mi fortuna, en esta ocasión se hizo por medio del cine. De la mente del director Géla Babluani llega a nosotros “13 tzameti”, titulada en México “calle 13, el club del suicidio” (una vez más somos participes de los pésimos títulos con que se maltrata a las películas en nuestro país) filme que, de la boca del director nos la resume de la siguiente manera: “tiene como principales intereses temáticos los juegos de poder, la fatalidad del destino y la violencia entre víctimas y victimarios”.

Ahora, ¿de qué manera se relacionan los conflictos bélicos con el director Géla Babluani? Por el simple hecho de que dicho director es participe, en su juventud, de los violentos cambios políticos y sociales que enfrenta Georgia al independizarse de la Unión Soviética. Esto lo obliga a huir a París, capital donde su gusto por el cine se afianza, lo cual no impide los malos tratos y discriminaciones por parte de una celosa sociedad.

“13 tzameti” nos narra la aventura de un joven inmigrante georgiano en Francia quien, por asares del destino, entra en contacto con un extraño grupo de jugadores que, en una lejana casa de campo, hacen apuestas donde el mayor premio es conservar la vida. El desprecio con el cual los “promotores” tratan a sus jugadores y la indiferencia de los espectadores al ver los cuerpos caer muertos, se conjugan con una narrativa fílmica fría y decadente.

Las tonalidades en blanco y negro que se manejan en toda la película, nos refleja la visión del mundo que nos ha heredado la desintegración de la U.R.S.S. Momentos en que las cosas comienzan a salir bien, son eclipsadas por un acontecimiento que nos conduce a la destrucción. El vivir en una sociedad en la que nunca podremos sobresalir, donde todo nuestro potencial está a la espera de que el titulo de extranjero deje de ser una gran loza que cargar, vivir en un departamento realmente pequeño y tener una vida monótona, hacen que nuestra ambición por el dinero y la ilusión de mejorar a través de este nos arrojan a cosas inimaginables, justo como se muestra en la película.

“El hombre sólo nace una vez y sólo muere una vez. No sucede nada más. Tómalo con filosofía. Eres descendiente de Schopenhauer. Tómalo con filosofía”. Son las frases con las cuales busca inundar de esperanza e inspiración uno de los promotores a su jugador, así es como se da paso a la primera ronda y podemos ver la desesperanza y desesperación con la que los participantes enfrentan el reto y buscan salvar su vidas.

Es el pertenecer a alguien más. Es el saber que tu vida nunca dependerá de tus acciones. Es el saberse atado a las decisiones de un ser al cual tu vida no le importa en lo más mínimo. Es el buscar escapar y romper con una serie de reglas impuestas a tu persona. Es el enfrentar un crudo destino depositado en las manos de un individuo con el mismo nivel de derrota que el tuyo. Es el jugarse la vida en un instante para hacer rico a un desconocido. Esta es parte de la premisa de la película.


Aproximadamente 96 minutos después nos preguntamos: ¿realmente es necesario todo lo que tenemos y deseamos, pero mas allá, la forma en que tratamos de conseguirlo es la adecuada? Si vemos detalladamente el filme y nos dedicamos por lo menos unos minutos a comprender lo vivido por un joven como cualquier otro en espera de una oportunidad que le brinde estabilidad económica y con esto seguridad a su vida, lograremos entender que no siempre lo que deseamos es lo realmente importante.

La producción es bajísima, la dirección es académica, pero las actuaciones son bien logradas, esto le da un tinte todavía mayor para entender la desolación con la cual el director escribió la que hasta el momento es considerada su mejor película, a tal grado de que a cinco años de haberse realizado, hollywood lo ha contratado y quiere que se haga un remake que el mismo dirigirá. No sé hasta que donde sea conveniente un remake con una producción mayor y donde, seguramente, aparecerá el nombre de una estrella para eclipsar lo verdaderamente importante en la película.

Sin miedo a equivocarme digo que “13 tzameti” está dentro de las diez mejores películas de la década. Tristemente no hay mucha gente que tenga consciencia de la existencia del filme, por lo tanto esto hará que pase al olvido como una más. Ojala no se haga nunca en hollywood y no por que sea celoso con lo que veo, no le existe razón para pensar así, pero lo que se hace ahí es para justificar sus acciones.

Aquí los dejo, esperando que puedan ver “13 tzameti”. Sólo resta decir que ésta no es una película palomera o para verse en familia para desaburrirse o pasar el rato, este filme tiene que verse, pensarse y comentarse. El suspenso es bien llevado y la trama es triste, dura y cruda, pero lo más importante, es que nos demuestra la realidad.

martes, 22 de diciembre de 2009

FELICES FIESTAS

Señor nadie, si algun dia llega a leer esto, sepa usted que como regalo de navidad lo mando directo a la chingada. Esperando que pase unas felices fiestas en tan bonito lugar, quedo de usted.

Posdata: disculpara usted la falta de acentos, pero en este momento me encuentro en un cafe internet, el teclado esta alterado, tan asi que me no puedo poner acentos segun mi entendimiento, lo cual no impide que entienda mi mensaje.

ATTE: SR. SIN SENTIDO Y SIN PERTENENCIA.

lunes, 30 de noviembre de 2009

DEPRESIÓN GENERACIONAL

Las elecciones presidenciales se ven aún muy distantes. A contra parte, lo que se percibe muy cercano, es que los partidos políticos tienen tres años para convencer a la gente de sus propuestas.

Uno de los sectores a los cuales debe de enfocarse es la juventud, a los adultos entre 18 y 30 años, ya que es un sector activo que, aunque no es el único, es uno de los más difíciles y puede retribuirles grandes cantidades de votos. Ahora, la pregunta es ¿ese sector de la sociedad está interesado en la política del país?

No culpemos a la juventud sobre su desapego a la política, no atrevamos a tacharla de ignorante, yo creo que el titulo que debemos darle es el de desinteresados. Pero no es un desinterés generado por la ignorancia y poca acceso a la información, es un desinterés generado por los mismo partidos políticos y su pésimo manejo del país.

¿Izquierda o derecha? Para muchos de estos jóvenes es exactamente lo mismo. Ninguno de los dos ofrece vertientes convincentes. Las propuestas han quedado de lado para dar lugar a los dimes y diretes entre candidatos. Por lo tanto, desde mi vago entendimiento, eso no es hacer política.

La palabra política se define de la siguiente manera: actividad de los que gobiernan o aspiran a gobernar los asuntos que afectan a la sociedad o a un país/conjunto de los procedimientos y medidas que se adoptan para dirigir los asuntos que afectan a la sociedad o tienen relación con ella. Lo que tienen en común las dos definiciones es que tratan asuntos relacionados a los problemas de un país, cosa que no sucede en México. Problemas en el país creo que hay suficientes como para sobre pasar la cantidad de mexicanos en este mundo. Entonces ¿qué es lo que esperan para comenzar a proponer soluciones?

No debemos de esperar a que las cosas lleguen por si solas, se debe de buscar su propio beneficio y, de ser posible, proponer y actuar desde un plano individual para aportar una pequeña parte del cambio que tanto anhelamos, solo que es aquí donde el desinterés y la indiferencia de la juventud entran. Nos dicen que somos el futuro del país y que debemos cambiar las cosas pero, generaciones anteriores a la actual, tenían el mismo objetivo y fallaron. Se supone que debemos de reconstruir un país que aún no se desmorona, donde sus cimientos son débiles y la estructura cada vez tiene menos fuerza y valor. Pero lo peor sería no hacer nada y ver como termina por derrumbarse el edificio sin hacer nada al respecto.

Desafortunadamente, como lo he venido planteando anteriormente, uno de los temas en los cuales la juventud tiene el menor interés, es en la política. Nos hemos cansado de ver como es saqueado y ultrajado el país con cada nuevo presidente, estamos hartos de ser engañados y traicionados por personas en las cuales depositamos nuestra confianza y esperanza, las cuales terminan burlándose de nosotros. Aún sigo sin entender el por que de satanizar a la gente que no vota. Dicen los expertos que el no votar es lo peor que puede suceder, pero yo les pregunto a ellos ¿por quien votar si ninguna de sus paupérrimas propuestas nos convencen?

Sí, estoy de acuerdo en que la política no es la única salida. Existe una infinidad de opciones para conseguir una mejora personal y, aunque no debería de ser tan individual, es la única a la cual nos hemos acostumbrado. Nos parece inútil pensar en conjunto, consideramos irrisorio ayudarnos mutuamente, pero creo que es parte de lo mismo.

Tomaré como referencia uno de los movimientos más importantes que este país tuvo la oportunidad de vivir. Me refiero al movimiento del 68. Aquella lucha en la cual se veía un despertar intelectual y social. México se encontraba despertando y comenzaba a ser consciente del enorme gigante que comenzaba a tomar forma. Era la punta de flecha de una latino América en las mismas condiciones. Fue la unión de dos de las fuerzas intelectuales más importantes del país, estoy hablando de la UNAM y el Politécnico. No se podía pedir más que la continuación del movimiento.

El gobierno aplaco a base de metralletas y francotiradores. Hizo fuerza de su poder militar que se creía inexistente. Surgieron los sádicos grupos elite y su necesidad por acabar con cualquier persona con ideal socialista o pensamiento de izquierda, lo cual, ellos traducían como destructores de la estabilidad del país. Gran parte de esa fuerza generacional acabó en una triste tarde del día dos de octubre. Así pues, la plaza de las tres culturas, en el mítico y lleno de recuerdos Tlatelolco, vio como fallecía una generación de jóvenes dispuestos a luchar por sus pensamientos y creencias. Después de unos horas llenas de muerte, desesperación, ira, miedo y felicidad por ver como era aplacado el cáncer del país, México era informado sobre las olimpiadas, próximas a celebrarse en aquel mes de Octubre y así, el capítulo se cerro y el gigante se vio derrotado por la ignorancia.

Esa fue la última vez que este país realizó un movimiento con bases fundamentadas. Ahora ya nada es igual. Tenemos el descaro de ir a recordar a todas aquellas personas que trataron de abrirnos los ojos, y lo hacemos través de saqueos a tiendas, destruyendo locales establecidos. Lo peor es que ni siquiera conocen los ideales de aquella generación bañada en sangre.

De igual forma, no debemos de olvidar a los sobrevivientes de dicha lucha social. El lugar que ocupan es privilegiado, decidieron traicionar sus ideas y con esto, a todo un grupo de gente con los cuales compartió gritos y caminatas. Optaron por una vida llena de comodidades donde la carencia es nula y se fotografían con políticos cuya visión es muy diferente a la que ellos tuvieron alguna vez.

Juntando estos dos elementos ¿qué nos queda? Nos queda una tristeza a lo que algún día pudo haber sido, un enojo tal que nos lleva a pensar en la muerte de todos los que traicionaron a sus hermanos de generación y un desapego capaz de permitir que se continué con las burlas nuestra dignidad.

Si la juventud ha decidido no volver a proponer, es simple y sencillamente por que ha comprobado a lo largo de los años que llegará un punto en el cual todo sea traicionado y pierda todo sentido. Observa con desprecio a todos aquellos intelectuales que miran los problemas sociales a través de sus anteojos comprados por su inmensa riqueza. Es un engaño lo que propicia tanto conocimiento que manejan, ya que lo utilizan para llenar sus bolsillos de dinero. Han olvidado que ese dinero ha sido, en muchas ocasiones, a base de toda la gente que inútilmente sigue creyendo en ellos.

Para esta generación, la palabra esfuerzo y dedicación no tiene cabida en su vocabulario. El significado de dicha palabra perdió todo sentido después de ser testigos de la facilidad con que se gana dinero dentro de la corrupción, el robo y secuestro. No le interesa más hacerse de una serie de estudios que bien pueden brindarle un titulo y así buscar un trabajo digno, y claro, esto es culpa de los grandes empresarios el único beneficio que buscan es el de ellos mismos, a los cuales no les importa tener esclavos con el titulo de trabajadores.

Pero en la época actual, un titulo universitario ya no es garantía de nada. Hoy en día tenemos que luchar contra un mundo de individuos que buscan un beneficio al igual que el nuestro, a eso debemos aunarle el que cada vez se ven más lejanos los trabajos remunerados correctamente, esos están reservados para aquellos que tienen la fortuna de tener algún familiar o conocido dentro de las organizaciones.

Es por eso que cada vez estoy más convencido que la generación que abarca un rango de los 18 a 30 años pasa, no por una crisis, sino por una depresión y, recordemos que en la depresión la persona se siente desganada, se siente dentro de un gran hoyo obscuro y sin salida. Lo bueno de la depresión en una sola persona, es que puede ser atendida y curarse, ya sea a través de terapias o medicamentos, pero ¿en toda una generación?

Desafortunadamente el gobierno ha encontrado el medicamento necesario para curar a dicha generación y mantenerlos tranquilos, sedados, pensando que nada pasa y por lo tanto no debemos de preocuparnos por las cosas. Esa medicación es el consumismo y el materialismo. Nuestra dosis nos llega cada vez que encendemos el televisor y observamos una serie de prototipos que nos dicen que la única forma en la cual seremos felices es vistiendo como ellos, teniendo carros que nunca terminaremos de pagar, siendo justo como ellos, nos hacen creer que nuestro valor como persona radica en el costo y número de pertenencias con las cuales contemos. Inundan el mercado con revistas de moda, solo para después ir comprar la ropa y accesorios que usa el modelo del momento. No hay de que preocuparnos si no contamos con el dinero suficiente, para eso existen las tarjetas de crédito, las cuales hacen todos tus sueños realidad, aunque la pesadilla comience cuando tengas que pagar tu sueño.

Existe tanto potencial entre nosotros y es desperdiciado siendo esclavos de cuello blanco, trabajando en tiendas de autoservicio, sirviendo mesas de gente que nos mira con desprecio y todo para ser parte del mercado, deseando tener una casa y familia digna de presunción. Realizamos trabajos humillantes y odiosos para comprar lo que no necesitamos, creyendo que algún día seremos millonarios, dioses de la pantalla, justo como los modelos que admiramos. Pero tristemente, conforme vamos avanzando nos vamos dando cuenta que eso jamas podrá ser y es justo en ese momento cuando el hoyo crece. La depresión aumenta.

¿Acaso estamos disgustados o molestos por esto? ¿Nos hemos interesado en cambiar la situación y salir de la depresión? Creo que no y lo peor es que la medicina comienza a ganarnos, poco a poco avanza más. Ha hecho una simbiosis con nuestro ser y pensamiento.

Es por eso que ningún partido político propone, por el hecho de que a la gran mayoría no le importa, a mucha gente le da igual que el país este siendo manejado por una serie de corruptos que lo que menos buscan es el beneficio del pueblo. ¿Para qué proponer si el medicamento nos tiene sedados?

Tristemente, nuestra generación esta sedada, cree que ha agotado todas las posibilidades de cambio, no sabe a donde dirigirse, es por eso que se refugia en las adicciones y suicidios, sin dejar de lado los embarazos no planeados y a edad temprana. No ocupamos nuestra mente en propuestas, ya no hablemos a nivel social, ni siquiera a nivel individual existen.

Entonces a dónde hacerse. Los partidos políticos cada vez son peores, los medios de comunicación nos venden fantasías fabricadas, los intelectuales de este país nadan en dinero y están desinteresados por nosotros y a veces pareciera que las adicciones nos han dado el refugio adecuado.

Mi única propuesta es el cultivar nuestra mente y mantenerla ocupada. Bien puede ser a través de algún deporte o el arte, en cualquiera de sus ramificaciones. El punto central está en dejar de observar tanto tiempo la televisión, en demostrarle a los intelectuales que también nosotros podemos hacernos de un nombre dentro del medio y si hemos decidido entran en las drogas, tratar de equilibrarlas para hacerles mella e impedir que su refugio se acrecenté. De esa forma lograremos exigir propuestas de los partidos políticos, nos olvidaremos de sus peleas de chismes y podremos exigir la que más nos convenza.

Para ser sincero, veo aún muy distante el punto en el cual una generación se vuelva a unir y hacer cosas importantes. Para beneficio de unos y desventaja de otros, fuimos educados bajo la insignia individualista, es por eso que nos cuesta tanto trabajo poder ayudar al otro. Aquí juegan un papel importante las humanidades, tienen un trabajo difícil, pero no imposible. Pero no le dejemos todo a ellas, tenemos que comenzar en nosotros mismos.

Las revoluciones no son solamente con armas. Existen revoluciones intelectuales. Aquellas en las que se esperaría no derramar una gota de sangra, pero si de sudor por defender nuestros ideales. Sueño con un México en el cual eso pueda pasar algún día. Me gustaría que el gigante fuera despertado una vez más y demostrara de lo que es capaz. En ese momento, dejaremos de creer en los partidos políticos y veremos por los intereses y beneficios mutuos. Ahora solo espero que esto no quede como una utopía.


ATTE: SEÑOR SIN SENTIDO Y SIN PERTENENCIA



domingo, 29 de noviembre de 2009

Carta No.3 "Replica de Gun a los indecentes"

Estimado Sr Sin Pertenencia:

Como vera esta es la replica que nos regalo amistosamente “Gun”. Nuevamente estoy muy complacido con la retroalimentacion, y me di el lujo de publicar esta carta como una replica a la saga y al tema de las manifestaciones, yo creo que al publicar todas las replicas, mas alla de que nosotros lleguemos a reflexionar y lograr una mutacion. Quiza, los lectores si lo hagan, y más a mi favor, aumenten el compendio de esta pequeña saga epistolar, creo lo importante es el dialogo respetuoso y directo. Nuevamente un saludo a ambos y proximamente escribire otra carta, para tratar temas que creo prescindibles pero agradables.

1.- Respecto a la putería de las letras del compañero, a mí la verdad me aparecen en color blanco, pero bueno eso no me garantiza su hombría.

2.- “¿por qué encontramos soluciones a cuestiones políticas, económicas y/o sociales con una cerveza en la mano, y cuando la cruda nos dejó en paz, nos olvidamos de todas las soluciones y acciones que propusimos unas horas antes?”
Curiosamente, yo soy el protagonista de la mencionada plática (sumergida en alcohol, pero también en ideas y convicciones), y resulta que tanto mi hermano como yo sí pertenecemos a la especie que al pasar a la sobriedad, mantiene intactas sus ideas y sus acciones, y ya llevamos 3 años en esa constante (desde el fraude electoral de 2006).

3.- Sobre que las marchas no sirven para nada y que: “¿No sería mejor que se juntaran y crearan soluciones a partir de un problema dado?”

Es verdad que muchas veces, en esencia las marchas no sirven para nada concreto a corto plazo, y sólo desgastan a los partidarios del movimiento o la causa en cuestión. Pero eso sólo pueden saberlo los involucrados en el mismo, los actores de la escena. Si no se está involucrado directamente en el asunto mucho menos se puede saber si además de marchar como un acto simbólico de manifestación pública y presencia masiva, también se están juntando para crear soluciones del problema dado.
4.- “no todos tenemos acceso a la cultura, por lo tanto, su única salida son las marchas.”
Esa frase ejemplifica a la perfección el punto central de nuestra plática esa noche, pues expone nuevamente la muy común postura de que quienes marchan no tienen cultura, y quienes no marchan si la tienen. ¿Y si en ciertos casos… precisamente el no tener cultura fuera lo que nos deja con la única salida de criticar las marchas que no conocemos y sentir lástima por la “ignorancia” de quienes participan, asumiendo de la NADA, que su nivel socio-económico-cultural es inferior al nuestro?


5.- “Hay gente que los apoya, como supongo su amigo lo hace, pero ¿qué es realmente lo que hace, solo ir, caminar y gritar? ¿Hasta ahí queda su ayuda? Creo que aún no rinde muchos frutos.”
Eso podría tener mucho de razón en muchas ocasiones, en mi caso particular de hecho la actividad marchista se queda en caminar, pues obviamente mi potencia vocal de niña desnutrida me impide competir con quienes sí gritan. El error nuevamente estaría en asumir DE LA NADA, que hasta ahí llega la actividad nuestra. En el caso concreto del golpe de estado a Luz y Fuerza del Centro (justificado con verdades a medias y mentiras completas) y las actividades de oposición y resistencia de los miles de electricistas, sus familias y los muchos grupos sindicales, universitarios, intelectuales y ciudadanos libres que los apoyan, podría relatarte mi posición y actividad personal. Teniendo en cuenta que yo ni soy trabajador del SME ni tengo familiares que así lo sean… mi participación podría quedar en posición cuestionable por pensar que no tengo porqué meterme, o admirable precisamente por lo mismo. Pues bien, personalmente (y esto podría evitarme muchas aclaraciones futuras), vengo de una familia tradicionalmente de pensamiento liberal, y esencialmente de izquierda, tradicionalmente Cardenista y de lucha social, mis abuelos y sus hermanos-primos-amigos… fueron obreros, campesinos, maestros rurales, etc.

Mis padres y tíos se convirtieron en profesionistas (en el campo de las ciencias casi todos) egresados del IPN. Yo por mi parte, con toda esa herencia de pensamiento, al tener edad suficiente para votar por primera vez (2006) me enfermó de sobremanera y me dejó lleno de asco ser testigo de todo el lamentable proceso y el aun más lamentable desenlace fraudulento (sobre todo por el amplio sector de la opinión pública que lo convalidó), no vale la pena entrar en detalles pero fue un incidente política, mediática y socialmente brutal que sacó a flote la inmensa ignorancia (esta si muy real) de un gran sector de la población, en su mayoría clase-mediero, que se dejó manipular por la opinión impuesta desde las pantallas de TV, por eso a partir de esa fecha mucha gente apartidista pero conciente, que era pasiva, se politizó profundamente y hasta el día de hoy está muy activa participando en comités, en círculos de estudio, etc.

Pues dentro de este grupo de gente que acabo de mencionar, me incluyo, entonces simplemente se trata de vivir con los ojos bien abiertos, y en tiempos de crisis y debates sociales hacer lo posible por difundir la información que no predomina en los principales medios. En el caso del asunto SME, si yo apoyo en esencia su causa, y muchos más lo hacemos, lógicamente nos sumamos pacíficamente a las manifestaciones cuando estas ocurren, pero una vez de regreso en casa, buscamos información, tratamos de identificar la verdad y la mentira, y hacemos lo poco que está a nuestro alcance para regar dicha información y dicha situación (porque muchos ni siquiera enterados están de su existencia) entre nuestros muy pasivos conocidos… pues en momentos de crisis la pasividad y ceguera pueden resultar fatales. De modo que utilizando herramientas a nuestro alcance, por ejemplo las redes sociales en Internet, uno trata de difundir la contra-información que pueda colaborar en algo para que la gente que conocemos no se quede únicamente con la versión “oficial” del problema, sería irresponsable hacerlo cuando de ello depende la opinión pública frente a una situación de supervivencia de decenas de miles de familias.

6.- “Si me etiquetan con esa pose, me vale un carajo, comenzará a preocuparme cuando la persona que me haga ver esa etiqueta, sea una persona proactiva, alguien que se la pase estudiando y proponiendo, en ese momento sabré que la estoy cagando. Mientras tanto, seguimos siendo iguales.”

Completamente de acuerdo

7.- “Creo que la ignorancia nos hace débiles y cobardes, y para muestra observemos a todos los marchantes de Luz y Fuerza”
Todo lo que escribí arriba de por sí expone mi opinión sobre esta afirmación… pero en caso de que no, sugiero nuevamente tener el mayor cuidado y responsabilidad posible cuando se utilizan a la ligera palabras tan comprometedoras como “TODOS”.

8.- “Se rumora por ahí que el siguiente año se viene una revolución y en el país se conjuntan todas las características necesarias para estallarla, aunque falta la más importante ¿hacia dónde la encaminamos? ¿qué es lo que exigiremos y propondremos? O que, ¿siguen creyendo que es nada mas agarrar una pistola y tirar balazos?”
Un fenómeno muy frecuente de la opinión pública suele ser la de “pues ya estuvo bueno de esta mugre situación, ¿qué nadie propone algo, nadie se junta, nadie se organiza?”. Eso en mi muy humilde opinión, obedece nuevamente a un estado de divorcio de la actividad de resistencia y revolución pacífica nacional, a no conocer que hay (por no decir habemos) millones de personas en toda la república, de todas edades, de TODAS clases sociales, que están en completo desacuerdo con el régimen de corrupción, la república simulada, la administración de la ignorancia por medio del duopolio televisivo y la burla que es en realidad la supuesta democracia. También esta manera de pensar que critico, obedece a cierto prejuicio en relación a la gente que acabo de describir… y tacharlos a lo lejos, simplemente de “perredistas” o “pejefans”, o alguna cantaleta similar que nada tiene que ver con la realidad y que desvía la noble y legítima actividad de organización ciudadana, a un terreno politiquero, electorero, “populista” y cualquier cantidad de adjetivos infundados.

Esto no es así, es importante saber que existe un gran movimiento a nivel nacional que tiene representación en todos y cada uno de los municipios, aquí en el DF la tiene en cada delegación e incluso por territorio… yo participo en el comité territorial correspondiente a mi colonia, es muy lamentable por cierto que prácticamente todos los participantes sean ancianos (muy sabios y muy enterados, luchando por un cambio que no verán concretarse) y la juventud este completamente adormecida en ciertas zonas y sectores de la ciudad y el país. Alguien por ahí podría decirme que por participar en un comité de cierto movimiento… nos creemos dueños del destino del país o de todas las luchas y causas, y que simplemente estamos representando a una persona… o a un partido. Esto no es así, es verdad que el movimiento al que me refiero es el representado por Andrés Manuel López Obrador (quien ha presentado un decálogo específico como plan para la transformación del país), ya que es el principal líder opositor y le robaron la presidencia hace 3 años, y al día de hoy es la mayor opción electoral para 2012 (aunque se dude, encuestas revelan que hoy 15 millones de personas votarían por él) si es verdad, y también es verdad que es un político y por lo tanto está rodeado de personajes con verdadera afiliación partidista, de los cuales no se puede confiar plenamente en todos, y que hoy sabemos perfectamente que los partidos de izquierda son los más oportunistas pues electoralmente dependen de movimientos ciudadanos libres como el que menciono, pero que suelen traicionar una vez en el poder.

Pero mi última frase expone lo que quiero decir, somos ciudadanos libres, no estamos casados con ningún político ni partido, el movimiento obradorista ha alcanzado tal grado de estudio, madurez y conciencia a nivel nacional (siempre hay sus excepciones claro) que es a prueba de toda muestra de corrupción, conducta antipatriótica o antipopular de sus líderes, incluso de su máximo líder. Espero que todo este gran choro mareador responda un poco a esa pregunta del punto 8, y muestre porqué ni siquiera vale la pena tomarse la molestia de contestar lo de “¿siguen creyendo que es nada mas agarrar una pistola y tirar balazos?” … pues nadie cree eso… al menos de la gente involucrada en este movimiento progresista, cuyas principales armas son la honestidad, la razón, la humildad, la conciencia histórica, la organización pacífica, la responsabilidad de informarse e informar, etc. Esta es la revolución de las conciencias.


9.- Sobre los artistas: “Ellos se perdieron en algún punto, ahora solo hacen arte para ganar dinero”
Es verdad lamentablemente, en muchos casos, pero el error está en llamarlos artistas, pues partiendo de esa naturaleza, claramente no son tales, eso no puede llamarse arte.
10.- “¿Cuál es la salida? El estudio y la humildad, es la única forma en la cual esto podrá cambiar un día. No nos atrevamos a olvidar la importancia de las humanidades.”
Nuevamente, en completo acuerdo.
11.- “Es hora de ir por un brebaje mágico capaz de hacerme olvidar el lugar en el que estoy parado.”
De lujo, y más aun, si se logra disfrutar de tal magia, sin olvidarse del todo de dónde pisa uno.