domingo, 27 de diciembre de 2009

13 TZAMETI


Desolación, soledad, violencia, maltrato y muerte son solo algunas de las consecuencias dejadas por cualquier conflicto bélico. El lugar no importa, la publicidad que se le dé, es lo de menos, el dolor es el mismo. Diversos sentimientos son lo que van formándose en la mente de toda una población, de una generación que sufre hambre y falta de oportunidades, por lo tanto, invariablemente la mente es afectada.

Existen diversas formas de plasmar nuestros sentimientos a través del arte y, para mi fortuna, en esta ocasión se hizo por medio del cine. De la mente del director Géla Babluani llega a nosotros “13 tzameti”, titulada en México “calle 13, el club del suicidio” (una vez más somos participes de los pésimos títulos con que se maltrata a las películas en nuestro país) filme que, de la boca del director nos la resume de la siguiente manera: “tiene como principales intereses temáticos los juegos de poder, la fatalidad del destino y la violencia entre víctimas y victimarios”.

Ahora, ¿de qué manera se relacionan los conflictos bélicos con el director Géla Babluani? Por el simple hecho de que dicho director es participe, en su juventud, de los violentos cambios políticos y sociales que enfrenta Georgia al independizarse de la Unión Soviética. Esto lo obliga a huir a París, capital donde su gusto por el cine se afianza, lo cual no impide los malos tratos y discriminaciones por parte de una celosa sociedad.

“13 tzameti” nos narra la aventura de un joven inmigrante georgiano en Francia quien, por asares del destino, entra en contacto con un extraño grupo de jugadores que, en una lejana casa de campo, hacen apuestas donde el mayor premio es conservar la vida. El desprecio con el cual los “promotores” tratan a sus jugadores y la indiferencia de los espectadores al ver los cuerpos caer muertos, se conjugan con una narrativa fílmica fría y decadente.

Las tonalidades en blanco y negro que se manejan en toda la película, nos refleja la visión del mundo que nos ha heredado la desintegración de la U.R.S.S. Momentos en que las cosas comienzan a salir bien, son eclipsadas por un acontecimiento que nos conduce a la destrucción. El vivir en una sociedad en la que nunca podremos sobresalir, donde todo nuestro potencial está a la espera de que el titulo de extranjero deje de ser una gran loza que cargar, vivir en un departamento realmente pequeño y tener una vida monótona, hacen que nuestra ambición por el dinero y la ilusión de mejorar a través de este nos arrojan a cosas inimaginables, justo como se muestra en la película.

“El hombre sólo nace una vez y sólo muere una vez. No sucede nada más. Tómalo con filosofía. Eres descendiente de Schopenhauer. Tómalo con filosofía”. Son las frases con las cuales busca inundar de esperanza e inspiración uno de los promotores a su jugador, así es como se da paso a la primera ronda y podemos ver la desesperanza y desesperación con la que los participantes enfrentan el reto y buscan salvar su vidas.

Es el pertenecer a alguien más. Es el saber que tu vida nunca dependerá de tus acciones. Es el saberse atado a las decisiones de un ser al cual tu vida no le importa en lo más mínimo. Es el buscar escapar y romper con una serie de reglas impuestas a tu persona. Es el enfrentar un crudo destino depositado en las manos de un individuo con el mismo nivel de derrota que el tuyo. Es el jugarse la vida en un instante para hacer rico a un desconocido. Esta es parte de la premisa de la película.


Aproximadamente 96 minutos después nos preguntamos: ¿realmente es necesario todo lo que tenemos y deseamos, pero mas allá, la forma en que tratamos de conseguirlo es la adecuada? Si vemos detalladamente el filme y nos dedicamos por lo menos unos minutos a comprender lo vivido por un joven como cualquier otro en espera de una oportunidad que le brinde estabilidad económica y con esto seguridad a su vida, lograremos entender que no siempre lo que deseamos es lo realmente importante.

La producción es bajísima, la dirección es académica, pero las actuaciones son bien logradas, esto le da un tinte todavía mayor para entender la desolación con la cual el director escribió la que hasta el momento es considerada su mejor película, a tal grado de que a cinco años de haberse realizado, hollywood lo ha contratado y quiere que se haga un remake que el mismo dirigirá. No sé hasta que donde sea conveniente un remake con una producción mayor y donde, seguramente, aparecerá el nombre de una estrella para eclipsar lo verdaderamente importante en la película.

Sin miedo a equivocarme digo que “13 tzameti” está dentro de las diez mejores películas de la década. Tristemente no hay mucha gente que tenga consciencia de la existencia del filme, por lo tanto esto hará que pase al olvido como una más. Ojala no se haga nunca en hollywood y no por que sea celoso con lo que veo, no le existe razón para pensar así, pero lo que se hace ahí es para justificar sus acciones.

Aquí los dejo, esperando que puedan ver “13 tzameti”. Sólo resta decir que ésta no es una película palomera o para verse en familia para desaburrirse o pasar el rato, este filme tiene que verse, pensarse y comentarse. El suspenso es bien llevado y la trama es triste, dura y cruda, pero lo más importante, es que nos demuestra la realidad.