sábado, 4 de octubre de 2008

CAMIONES

Ascendí consternado al camión. Después de recibir la llamada de mi madre, pensé que no llegaría a tiempo. Sentí que todo estaba perdido y que no había más que hacer.


En la taquilla presione a la señorita para que me consiguiera un boleto en el asiento de hasta atrás y del lado del pasillo. Por alguna extraña razón, no soporto ir del lado de la ventana. El hecho de ir observando por la ventana asfalto oscuro, me hace sentir que no avanzamos nada. Al final conseguí el boleto justo en el lugar en el que lo quería.

Extraño es viajar en temporada baja, ya que el camión prácticamente se encuentra vació, es por eso que no entendía porque la señorita de la taquilla no me quería vender ese asiento, pero más estúpido yo por pelear ese lugar, ya que al ir vació el camión, me pude haber cambiado sin ningún problema.

Una vez en mi asiento, comenzaba a preparar mi mente para el viaje, para viajar incomodo, sin poder dormir y para observar una película pésima que haría aún más complicado mi trayecto. Sentado no podía sacar de mi mente la voz de mi mama, ¿qué era lo que la tenía tan consternada? Acto seguido, cerré los ojos y trataba de tranquilizarme. De pronto escuche una voz que me decía:

-¿me podrías dar permiso por favor?

En cuanto abrí los ojos me recorrí automáticamente y la "señorita" (otorguémosle este nombre, ya que nunca le pregunte su nombre) paso brindándole a mis ojos una vista que se tradujo a que el camino se haría placentero.

Se acomodo, nunca entendí porque si estando vació todo el jodido camión, tuvo que sentarse a mi lado. Sinceramente nunca me intereso. Partimos. Las luces se apagaron y el silencio se hizo presente. La "señorita" observaba como dejábamos la terminal de autobuses y se mantuvo observando casi hasta salir de la ciudad la calle sin decir nada. Por mi parte, trate de acomodarme y por un momento pensé en cambiarme de lugar.

Una vez en la carretera, la señorita, al no poder dormir y ver que yo no hacia el menos intento por conciliar el sueño, comenzó a preguntarme el motivo de mi viaje, que si tenía familia en mi lugar de destino y con que frecuencia asistía a ese lugar.

Estuvimos de esa forma al rededor de 1 hora, hablando de banalidades, cosas sin mayor importancia. De un momento a otro, se puso de pie y me dijo que le diera permiso una vez más, pensé que se había aburrido de mi y que decidía largarse a otro asiento. No fue así, únicamente se paro al baño y cuando regreso:

-De las 15 personas que vamos en el autobús, solo el chofer viene completamente despierto, todos los demás están profundamente dormidos.

-Era de esperarse, ¿no lo crees? El viaje es largo y supongo que están cansados. Paulatinamente el sueño los venció hasta perderse entre los brazos de morfeo (eso nunca lo dije, solo le dije que todos los pasajeros eran unos pinches huevones).

-¿Cual es tu fantasía sexual?- pregunto sin ningún sentido y de la forma más desinhibida que podría existir.

-Bueno, el lugar no me da mucho espacio para pensarlo, mejor dime ¿cual es la tuya?- mientras preguntaba eso, mi entrepierna despertó rápidamente.

-Tenía pensado hacerte sexo oral en este momento.

Al oír eso, mi pene no pudo más y se mostró por debajo de mi pantalón. Me apretaba demasiado hasta que la "señorita" decidió bajar mi cremallera y tomar entre sus manos mi falo. Lo frotaba de una manera muy rica y tranquilizante. Su boca húmeda cubrió mi masacuata. En ese momento penes "si existe algo mejor, Dios se lo tiene guardado para él". El ritmo aumentaba, comenzaba a sentir esa sensación que solo los hombres podemos sentir justo antes de un orgasmo. Cuando estaba a punto de tirarle en su boca a mis soldados blancos.... me despertó el chofer del autobús y me dijo:

-Hijo, creo que te urge una puta, porque la mancha en tu pantalón y la peste que sale de ti, solo indica que ya tiene mucho tiempo que no te cojes a una vieja-

Puta madre, ¿como pudo pasar eso? ¿De que forma logre concebir el sueño en el camión? Nunca había logrado dormir en un viaje tan largo y ese día sentí que ni un bebé puede dormir mejor que yo aquella noche.

Fui objeto de burla del chofer y sus amigos maleteros, sin contar a todos los pasajeros que me vieron mientras pasaban al baño. Me imagino la escena, todos pasando al baño, yo dormido y con la verga parada.

El viaje fue terrible, mi mama solo quería que fuera a visitar a mi abuela y sabía que si no me lo pedía con aquella voz consternada, nunca iría.

ATTE: SEÑOR SIN PERTENENCIA

2 comentarios:

ESCRITOS DE LA JUVENTUD INDECENTE dijo...

Excelente historia Sr Sin Pertenencia ni sentido. Me parecio demasiado bien estructurada y me gustaria vivir en un mundo donde el hombre no fuera ridiculizado por sus erecciones "despertinas" yo siempre me hago mi chaquetota con mi "morning erecction" y pues le dire que es la llave de la alegria y de un buen marrano. Felicitaciones

Dani sonrisas magicas dijo...

yo creo que esto esta muy apegado a la realidad...
o que lindaimaginaciòn, ehhhh...