domingo, 27 de enero de 2008

EL SEXUAL-SOCIALISMO SI EXISTE

El día de ayer,caminaba por las calles de esta bella e inquietante ciudad, cuando de pronto visualice a una bella mujer, que me arrojo una mirada y pues bueno, decidí acercarme a ella. Como estaba por el centro, la invite a una cantina y ella accedió. Entramos y me sentí demasiado bien, ya que varios hombres la vieron y luego me vieron a mi, me vieron con cara de "hijo de puta, que buena vieja traes". Nos sentamos en la barra, pedí dos cervezas y la mía la termine casi al instante, ella se me quedo viendo y me dijo, "tenias sed, verdad?" no conteste nada y pedí otra. Comenzó a hablar y eso me hizo comprobar una mas de mis teorías de que las mujeres solo hablan puras pendejadas y sin sentido, su platica estaba demasiado aburrida, lo único que hacia llevadero el momento, es que seguía bebiendo de mi cerveza y cada que le veía la cara, me imaginaba que su rostro se transformaba en una vagina gigante, que me hablaba. Mi reacción inmediata fue la exitación.

Creo que ella noto que tenia la verga parada, porque puso su mano sobre mi verga y me dijo "ya te habías tardado cabrón, ahora vámonos a que me cojas". Esta de mas decir que pedí de inmediato la cuenta y me fui a un hotel llamado "FORNOS", hubicado en la calle de luis moya, se los recomiendo, demasiado folclor.

No describiré lo que hicimos en el hotel, ya que seria una falta de respeto para esa mujer que no se su nombre, ya que no me interesaba saberlo, ella me pregunto el mio y le dije que mi nombre era Escamilla. Solo basta con decir que el sexo del día de ayer, fue uno de esos sexos que eh denominado, "sexo cotorro".

Después de una buena sesión de sexo, prendí un cigarro, lo fume tranquilamente, lo termine, me vestí y cuando estaba dispuesto a irme, me agarro y me dijo "a donde vas?, no me vas a llevar a mi casa?, vamos a cenar algo?" En ese instante me sentí como esos señores casados que engañan a sus esposas con la secretaria y se van sin decir nada. Acepte la ida a cenar; claro esta que ella pago la cena y la mitad del hotel.

Después de la cena, me despedí de ella, durante un momento me entro el resentimiento y la tristeza, ya que me veía como si en verdad la hubiera hecho sentir algo, o como si en verdad, durante esas horas de sexo cotorro, me haya llegado a querer. Pero me valió madre y me fui.

Regrese inmediatamente después y ella seguía sentada en la mesa, pero mi sorpresa fue que estaba con otro hombre, no había tardado ni 5 minutos y ya tenia a otro hombre en su mesa; me sentí muy contento y fue ahí donde comprendí que esa mujer, a la cual eh bautizado como la "maja barata", sigue al pie de la letra el sexual-socialismo.

Que bella era esa mujer, realmente nunca escuche lo que me dijo cuando me saco dos cervezas en la cantina, ni siquiera se preocupo por decirme su nombre, no le importo pagar la mitad del hotel y la cena, porque recibió lo que quería. Creo que hice un buen trabajo.

Si algún día llegas a leer esto maja barata, sabrás que en verdad te admiro.